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  ÚLTIMA EDICIÓN
   edición 54: ESPECIAL DOMINGO F. SARMIENTO
AÑO VIII - Nº 54 | SEPTIEMBRE de 2011
La personalidad, el pensamiento y la obra de Domingo Faustino Sarmiento son considerados en un capítulo del libro Historia Confidencial, en el que debaten Felipe Pigna, Pacho O'Donnell y José Ignacio García Hamilton.

Domingo Faustino Sarmiento es un personaje tan insigne como singular y polémico dentro de la historia argentina. Matices y rasgos de su vida pública y privada se han ido completando y saliendo a la luz a través del paso de los años, merced al trabajo de historiadores e investigadores. Brillante y controvertido, Sarmiento es pasible de loas y de críticas. Por esos andariveles se deslizan los historiadores Pacho O'Donnell, José Ignacio García Hamilton y Felipe Pigna, autores del libro "Historia Confiden-cial", editado en 2006, en el que vierten no sólo datos objetivos sino –sobre todo- sus puntos de vista sobre la obra y el pensamiento del sanjuanino. Lo que sigue es un breve compendio de ese capítulo dialogado entre los tres historiadores.

El alborotador

Felipe Pigna: Sarmiento forma parte del panteón de los próceres con el mote de "padre del aula". Lo han condenado a ser el gran educador de la Argentina, lo que me parece una injusticia porque hizo mucho más que eso. La educación fue su obsesión durante gran parte de su vida pero, además, se destacó como un gran polemista, un notable intelectual, uno de los grandes pensadores de la Argentina. Tenía opiniones muy categóricas, algunas realmente irritantes, lo que lo expuso y lo expone a críticas.

Pacho O'Donnell: Aquello que pensaba lo decía o lo escribía, aunque fuese contradictorio con lo que había dicho o escrito poco tiempo antes. Tampoco le importaba quién se sintiera ofendido.

José Ignacio García Hamilton: En mi libro lo llamé "el cuyano alborotador", porque así lo calificaron en Chile. Donde él estaba había bochinche, conflicto, debate. Pero "alboroto" viene de "albor", del alba que rompe las tinieblas de la noche y anuncia un nuevo día. Eso fue Sarmiento. (…) Trató de divisar una nueva Argentina que rompiera definitivamente con el atraso, con los valores coloniales. Fue un hombre del siglo XX que le tocó vivir en el siglo XIX.

País a la europea

P.O.: Sarmiento estaba convencido de que no se podía construir un país a la europea, que era lo que él entendía por "civilización", con los orilleros, los indios, los gauchos, los mulatos, que eran los reales pobladores de nuestro territorio. La gran incógnita de Sarmiento era cómo deshacerse de esa "chusma". Alberdi, en Las bases, escribirá: "Haced pasar el roto, el gaucho, el cholo, por todas las transformaciones del mejor sistema de educación: en cien años no haréis de él un obrero inglés que trabaja, consume, vive digna y confortablemente". Ése era el pensamiento de muchos de nuestros prohombres. Sarmiento se conformará después con educarlos en vez de matarlos…

J.G.H.: Cuando regresó de los Estados Unidos como presidente electo, Sarmiento expresó: "Vengo de un país donde la educación lo es todo, y por eso allí hay democracia; y mi programa va a ser tierras y escuelas, es decir, darle al gaucho un pedazo de tierra para que trabaje y escuelas para sus hijos". El hombre que decía que hay que enseñarles a todos lo mismo, para que todos sean iguales, y puso en práctica ese proyecto, es alguien que quería a su pueblo.

Gauchos

P.O.: El desprecio por lo nuestro, por la supuesta barbarie, es muy brutal en Sarmiento cuando le escribe a Mitre: "No trate de economizar sangre de gauchos. Éste es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla, incivil, bárbara y ruda es lo único que tienen de seres humanos".

J.G.H.: La palabra "gaucho" en el siglo XIX tenía un significado distinto del actual. Cuando Sarmiento le dice a Mitre "no ahorre sangre de gauchos, es lo único que tienen de humano", está hablando de Urquiza, es decir, de un empresario y ganadero muy rico. Gaucho quería decir marginal, delincuente o, políticamente, intolerante. Por eso a Rosas y a Urquiza les decían gauchos en este último sentido, es decir, caudillos bárbaros, que no permitían el disenso.

Educación

P.O.: ¿Por qué Sarmiento entra en conflicto con la Iglesia, además de por ser masón?

F.P.: Porque cuando propone la Ley 1.420 la Iglesia se siente atacada ya que, de alguna manera, hasta ese momento monopolizaba la educación, lo que, además de un beneficio ideológico, le reportaba un beneficio económico, porque las escuelas eran pagas. La Iglesia perdía demasiado con esa ley que establecía la educación gratuita, obligatoria y laica.

P.O.: Sarmiento coincide con Rivadavia en que la educación en manos de la Iglesia dificulta el proceso "civilizador" (…). Importa maestras norteamericanas, no casualmente protestantes.

J.G.H.: Eso le achacó la Iglesia Católica… pero él no las trae porque fueran protestantes sino porque había que formar maestras argentinas en las escuelas normales que se estaban fundando. Sarmien-to introduce a la mujer en la educación porque decía que los hombres creamos leyes pero las mujeres crean hábitos (…) Con su modelo de educación pública, Sarmiento logra un éxito singular. Posiblemente ningún país del mundo ha tenido los éxitos que Argentina tuvo en la educación primaria. En 1915 ya teníamos el 80 por ciento de la población alfabetizada.

La Patagonia

F.P.: Sarmiento odiaba profundamente a Rosas.

P.O.: Llega al punto de insistir que la Patagonia era chilena para crear un conflicto internacional que perjudicara a Rosas (…).

J.G.H.: Sarmiento está en el exilio en los tiempos de Rosas. No conozco a ningún exiliado que ame al dictador que lo ha llevado al destierro. Se le podría preguntar a todos los exiliados del '76 al '83 si aman a Videla, a Viola o al Galtieri.

P.O.: No se justifica bajo ningún concepto que, por razones políticas, alguien hiciera campaña, como la hizo Sarmiento en el diario El Progreso de Chile, para que un país extranjero se apropiase de la mitad de nuestro territorio.

J.G.H.: Cuando está en Chile promueve desde El Progreso que se funde una población sobre el Estrecho de Magalla-nes para fomentar la navegación. Se fundó entonces Punta Arenas. Cuando Sarmiento llega a presidente, Chile pretende derechos sobre la Patagonia, pero él contesta que la existencia de Punta Arenas sobre el estrecho no le otorga primacía sobre las zonas patagónicas.

P.O.: Las consecuencias fueron que el 21 de septiembre de 1843 la Armada chilena tomó formal posesión del Estrecho de Magallanes.

J.G.H.: Sarmiento tiene otras cosas criticables, pero no ésa.

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