Sin ataduras

“La educación debe tener un sentido emancipatorio”; “como universidad debemos generar puntos de quiebre de un discurso hegemónico“, “la escuela común está alejada de implementar una integración real de chicos con discapacidad”, enfatiza una docente del Departamento de Filosofía y Ciencias de la Educación. Los conceptos se desprenden de un conjunto de reflexiones críticas y aportes de cara a la nueva Ley de Educación provincial.

Por Fabián Rojas

“Sin ataduras en el oeste,
consumen todo sin parar.
Sin ataduras en mi mente,
yo sólo busco la verdad.
Sin ataduras en mi loco corazón”

De la canción, “Sin ataduras”, de Los Violadores.

El Departamento de Filosofía y Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes (FFHA) ha concebido un espacio de debate del que surgen visiones críticas y propuestas en torno a la educación en general. Los conceptos y lineamientos de sus especialistas guardan una teleología específica: aportar visiones e ideas al actual proceso de legislación de la nueva Ley de Educación en San Juan. Así nació la Cátedra Libre “Problemáticas de la Educación en San Juan – Análisis y propuestas para la Nueva Ley de Educación provincial”. “Uno de los criterios trabajados es la igualdad y desigualdad en la educación, y cómo la escuela debería despegarse de una lógica capitalista que vincula la educación con el mercado. Desde la cátedra procuramos construir un pensamiento desde lo real y no sólo desde los libros. Los estudiantes son otros, las escuelas son otras, el mundo es otro”, sentencia ante Revista La Universidad Geraldine Conte-Grand, profesora adjunta de la cátedra Políticas y Legislación Educacional, de ese departamento de la FFHA.

Emancipación

Conte-Grand, profesora de Psicología y licenciada en Ciencias de la Educación, sostiene que en los tiempos que corren se trata de poner sobre el tapete de qué modo el sistema educativo reproduce en su seno la lógica de mercado. “No queremos que la educación sea validada como un producto mercantil, dentro de la dinámica de la oferta y demanda. La educación debe tener un sentido emancipatorio”, afirma. Todo ello significa, en la visión de la especialista, que los estudiantes deben comprender el contexto y Geraldine Conte-Grand,  licenciada en Ciencias de la Educaciónliberarse, “porque hoy tenemos otras formas de esclavitud, hay ataduras del pensamiento que no permiten pensar libremente. La universidad, como lugar de producción de conocimiento académico y científico, debe generar espacios e instalar debates sobre aquellos temas que socialmente parece no convenir instalarlos”. Conte-Grand advierte que “si es un tabú la educación sexual, si es tabú hablar de los internos en las cárceles, si es un tabú hablar de los otros excluidos que son los chicos con discapacidad, porque de esto no se habla, entonces es ahí donde nosotros como universidad debemos generar puntos de quiebre de un discurso hegemónico”.

Positivismo

El discurso hegemónico, dice Geraldine, construye un pensamiento único que instala en las conciencias la ideología de creer esa falacia de que todos somos iguales ante la ley. “Y no es así, porque ¿quiénes acceden a la educación como capital cultural? Los mismos, es decir, los que son semejantes entre sí, con pautas homogéneas, con una concepción de que la desigualdad es un rasgo natural”, subraya, aduciendo a rasgos positivistas que impregnan la vida contemporánea. “Pero resulta que hay una construcción social y económica histórica que ha construido la desigualdad. En los sectores hegemónicos se intenta que se siga creyendo que el pobre es pobre porque es vago. No se quiere que se construya pensamiento heterogéneo porque el eje del capitalismo es entender que la desigualdad es un constructor natural”, remarca.

Instalar dudas

“Desde el Departamento, como formadores de formadores, pretendemos al menos instalar dudas, que los futuros docentes interpreten que pueden reconstruir nuevos pensamientos. Por supuesto que esto se trata de procesos muy largos. Pero el procedimiento es que desde nuestras cátedras se genere un espacio de debate, con bibliografías no neutrales, que tienen un fuerte posicionamiento ideológico”, apunta la profesional. En ese plan, Geraldine cuenta que desde el Departamento de Filosofía y Ciencias de la Educación además realizan talleres y abordan problemáticas de la educación actual en Radio Universidad, en Radio Nacional y una radio comercial. “Incluso traemos alumnos de institutos de formación docente a trabajar acá, para articular nuestras cátedras con las de formación docente de institutos”, comenta.

Educación y trabajo

La docente alega que en la educación se ha utilizado el discurso ideológico y hegemónico para formar personas que no tienen una comprensión del mundo del trabajo. “Se enseña un oficio pero no se enseña el impacto cultural que puede significar la utilización de esas maquinarias, la alienación, la lógica de mercado. Si en cambio instalamos desde la escuela primaria que el mundo del trabajo está basado en saberes socialmente productivos, eso sería entender que el trabajo tiene un impacto social y es transmisor de valores culturales”, argumenta, y luego añade: “En cambio, el neoliberalismo ha venido instalando un saber basado en competencias: sólo se enseña habilidades, el buen uso de una máquina, y esto queda escindido de todo el otro proceso social”.

Inclusión

“Trabajamos muy fuerte con educación para personas con discapacidad, y vemos cómo aún estamos alejados de implementar una propuesta educativa real de integración de chicos con discapacidad en la escuela común”, alerta Conte-Grand. En un escenario provincial en que ha aumentó la creación de escuelas de educación especial, Geraldine va más allá: “No nos basta con el espacio físico, sino que necesitamos la construcción de pensamiento para integrar al otro. Si no, lo que se genera es lo que llamamos políticas de inclusión excluyente. Es decir, tenemos a los chicos dentro de una escuela pero no sabemos qué hacer con ellos. Los incluimos pero al mismo tiempo los excluimos porque no hay una propuesta pedagógica acorde”.
La docente señala que la educación inclusiva no sólo atañe a personas con discapacidades, sino que es una forma de mirar e incluir al otro como sujeto diferente, con su manera de pensar, sentir y actuar distintos a las de uno mismo. “La inclusión es la consideración de la alteridad”, dice. Y por último, Geraldine Conte-Grand remata: “Estamos suponiendo la homogeneidad en los alumnos cuando no reconocemos las diferencias, y esto genera pensamiento único. Por lo tanto, reconocer la alteridad, al otro, genera revisión de las prácticas del propio docente, y es esto lo que genera mucha resistencia”.