Trabajar en ese punto de la materia donde la realidad ya no es lo conocido

El Gabinete de Tecnología Médica de la Facultad de Ingeniería sumará nuevas líneas de investigaciones que integrarán distintas disciplinas con el fin de estudiar patologías. Bajo ese arco, los especialistas apuntan a desarrollar proyectos en el microscópico mundo de la nanotecnología. Guillermo Silva es uno de ellos.

 Por Fabián Rojas

Guillermo Silva (35), doctor en Ciencias Fisiológicas, imagina ante esta revista un futuro ideal aplicando nanotecnología: “Seríamos felices si en un tiempo más pudiéramos decir que estamos creando el primer banco de tejidos de Cuyo, o que estamos elaborando piel, o realizando injertos en animales y que pasaremos a hacerlo en humanos, o también que logramos regenerar una zona infartada de un corazón. En el mundo esto ya está dejando de ser ficción para ser realidad, y el incentivo y las ganas hoy habitan el GATEME”. Este joven investigador, que cursó sus estudios secundarios en la Escuela Industrial “D. F. Sarmiento” para luego emigrar a la Universidad Nacional de Córdoba y estudiar la carrera de bioquímico, hoy trabaja en el Gabinete de Tecnología Médica (GATEME) de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ. Llegó a San Juan luego de realizar su doctorado en Estados Unidos y Buenos Aires, de investigar en ese país del norte, además de Suiza, y de haber vivido en Córdoba. “En el GATEME se está gestando algo muy lindo que básicamente tiene que ver con integrar disciplinas”, dice Silva, quien también es profesor adjunto del CONICET. En ese marco, el científico se perfila para encarar junto a otros profesionales de ese gabinete proyectos de aplicación de nanotecnología a la ingeniería de tejidos, a enfermedades renales y cardiovasculares.

Dr. Guillermo Silva

Dr. Guillermo Silva, del Gabinete de Tecnología Médica de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ

“El foco de mis investigaciones –explica el profesional- siempre ha sido el riñón, las enfermedades renales y la hipertensión, pasando por todo lo que es cardiovascular. Es en este campo integrativo donde yo entro en el GATEME. Entonces en nuestros planes tenemos la idea de trabajar e investigar en ingeniería de tejidos. Pero el tema es que todos juntos en ese gabinete saquemos adelante una nueva línea de investigación usando aplicaciones de nanotecnología”.

Célula por célula

Dentro del área de Ingeniería de tejidos, una línea de investigación a la que se abocará Silva usando nanotecnología, será la reparación de tejidos. Ello, según el investigador, involucra el cultivo, a paso lento, de un tejido casi célula por célula. La tarea requiere, en rigor, de pasos muy minuciosos, ya que se trata de capas de células que van creciendo paulatinamente y van dando la forma y propiedades del tejido de acuerdo a cómo se vayan manipulando. El científico lo grafica así: “Si se quiere elaborar una arteria, hay que amoldarse a la realidad de la función de ese conducto. Por él circula sangre, entonces al nuevo conducto hay que hacerle circular un fluido con la misma presión que se ejerce en una arteria, etc.; si hay que realizar un tejido de corazón, hay que mantenerlo en movimiento, como si fueran latidos. El tejido del riñón es lo más complicado tal vez, sobre todo por la ‘arquitectura’ compleja de ese órgano”.
Lógicamente, todo ello implica muchas horas de trabajo y de estudio. “Hablamos de tejido artificial, y es para esto que vamos a hacer converger disciplinas como biología molecular, cultivo de células, sistemas de control, etc.”, subraya Silva.

Mundo “nano”

“Nano” es un prefijo de origen griego que designa una medida. Y es una medida invisible si no se acude a instrumentos sofisticados: un nano es 10 -9 (10 elevado a menos 9). Otra manera de definirlo es diciendo que en un milímetro entran 1.000.000 (un millón) de nanómetros. “Lo nano es sólo visible al ojo de un microscopio electrónico –describe el investigador-, y en ese nivel puede actuar la medicina y la ingeniería electrónica, entre otras disciplinas”.
Un ejemplo de aplicación de nanotecnología, según Silva, se halla en las máquinas de hemodiálisis: “Se basan en una teoría que se denomina de hemofiltración –señala-. Como hablamos de filtración, tenemos que hablar de un poro determinado. El poro que se usa actualmente es de 0.5 micrómetros. La única manera de optimizar y mejorar resultados es bajando la medida de ese poro, lo cual haría que las sustancias filtradas de la sangre sean más selectivas y que por ende se pueda dar una mejor calidad de diálisis. Esto es un mundo donde la materia se comporta de manera distinta, donde ya la realidad no es como la conocemos”.
Actualmente existen en el mercado los denominados nanomateriales. “Ellos son, por ejemplo, membranas de siliconas, gel, superconductores. La idea en el GATEME es emplear esos materiales para aplicarlos a nuestras necesidades. Una de ellas tiene que ver con diálisis”, apunta Silva.

Primeros pasos

Mientras en el GATEME se preparan los espacios de laboratorios para los nuevos proyectos, los científicos hoy trabajan con bases de datos de pacientes para buscar nuevos predictores. “Estamos con mucho trabajo de ingeniería de datos de pacientes. En mi caso, estoy trabajando con datos de calidad de vida en enfermedades renales. Son bases de datos de pacientes de otros países, a las que tenemos acceso, de lugares en que trabajé en Estados Unidos. Eric Laciar trabaja con base de datos de pacientes cardíacos”, cuenta Guillermo Silva. Y luego cierra: “Nuestro primer objetivo a corto plazo es crear vocación científica y decir que es posible hacer ciencia en Argentina”.

Para ver más detalles sobre el Gabinete de Tecnología Médica de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ: http://gateme.unsj.edu.ar