El legado arquitectónico en los edificios escolares de San Juan

En un trabajo de investigación realizado por la doctora arquitecta María Rosa Plana, de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la UNSJ, se plasma la visión de construcción que tuvo el prócer sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento, en especial haciendo hincapié en la Escuela Normal Superior Sarmiento.

 

Por Belén Ceballos

Domingo Faustino Sarmiento  asume como gobernador de San Juan, en el año 1862. Al hacerlo, encontró una provincia empobrecida y dividida, por lo cual se dispuso a cambiar la situación, logrando en tan solo dos años modificar el rumbo. En educación y cultura creó la Ley de Educación cuyas premisas eran que fuera pública, gratuita y obligatoria, fundando e inaugurando escuelas primarias, el colegio Preparatorio, la Quinta Normal (actualmente Escuela de Enología) y Escuela de Minas (actualmente Escuela Industrial).

En su viaje  a Europa examinó las instituciones de enseñanza primaria y en particular las escuelas normales. Encontrándose en Estados Unidos escribió insistentemente al ministro de justicia y culto e instrucción pública don Eduardo Costa durante la presidencia de Mitre para que promoviera las escuelas normales en todo el país y en San Juan. Él veía a la escuela normal como “una institución conquistada ya para la educación”.

No pudo terminar con todos sus proyectos, sintiéndose sin apoyo de sus comprovincianos, renunció al gobierno en 1864.

Hoy existen en San Juan numerosas escuelas que representan el ideario sarmientino. En este sentido, las ideas del prócer en materia arquitectónica fueron pioneras, de hecho Sarmiento emprende un viaje por países de Europa y Estados Unidos, entre octubre de 1845 y febrero de 1848, lo que le posibilitó contactarse con los esposos Mann. En su obra Viajes, expresó su admiración por la obra de Mann y de las maestras que lo acompañaban.

Por entonces, concibió el proyecto de traer a la Argentina maestros norteamericanos y durante su presidencia, incorporó maestros para atender las dos primeras escuelas normales: la de Paraná y la de Tucumán.

Para dar a conocer las experiencias recogidas en su viaje, escribió su libro “La educación popular”, esta obra constituyó un aporte, ya que fue pionera en cuanto a ideas de organización escolar y de técnicas pedagógicas que habiendo sido ya aplicadas podían ser estudiadas y adecuadas al país.

La Educación Popular es la necesidad de educar al pueblo para que esté a la altura de sus derechos republicanos. Entiende una educación como acción de la razón, Sarmiento está convencido de la transformación de una nación a través de la educación.

La educación popular no solo es empleada para enseñar a leer, escribir, contar, sino como integración de todos los sujetos de la sociedad.

“…Es necesario educar al pueblo en la verdadera democracia, enseñarles a todos lo mismo, para que todos sean iguales… para eso necesitamos hacer de toda la república una escuela.” 

Lo observado en su viaje y plasmado en el libro, se refiere a diversidad de temas entre ellos a la educación femenina, escuelas normales, escuelas públicas, sistema de enseñanza, salas de asilo (jardines infantiles actuales), etc.

Sarmiento considera de suma importancia incorporar a la mujer a la docencia elemental creando una Escuela Normal para formar institutrices, ya que ellas desempeñan en el ámbito familiar una educación moral.

Los jardines de infantes fueron considerados por Sarmiento como la base de un sistema de enseñanza, pues incorporaba desde pequeño a un proceso formativo que atendía y formaba hábitos que hacían a la disciplina.

El objetivo de Sarmiento era hacer que todos los ciudadanos, sin importar su clase social, recibieran instrucción, a través de la educación del pueblo, el hombre se dignificaba, pero para que eso resultara, era necesario fundar escuelas en todos los rincones patrios, y para su funcionamiento formar maestros.

 “Son en nuestra época fiel reproducción de la antigua disciplina conventual en la que se prepara el pobre y modesto apóstol de la civilización, destinado a llevar la luz de la institución a todas las apartadas extremidades del Estado”.

Una escuela normal…“debe garantizar no solo la instrucción sino muy principalmente debe contribuir a engendrar hábitos de trabajo y a disciplinar no solo la mente sino aun los deseos y el corazón”.

La escuela Normal debía tener una abundante biblioteca “estimulen el gusto por el idioma y la cultura en general”.

Los maestros norteamericanos pusieron principal atención a formar del carácter, la disciplina, responsabilidad, cumplimiento del deber, hábitos de puntualidad, orden, respeto, cortesía y compañerismo.

Era tan importante el estudio de las ciencias y las letras, como el canto y el dibujo, además de las labores y la gimnasia.

Con respecto a las características que Sarmiento propuso debieran cumplir los edificios escolares, se destaca no sólo la construcción de las escuelas, sino cómo debía ser el edificio: “Nuestras escuelas deben, por tanto, ser construidas de manera que su espectáculo, obrando diariamente sobre el espíritu de los niños, eduque su gusto, su físico y sus inclinaciones. No sólo debe reinar en ellas el más prolijo y constante aseo, cosa que depende de la atención y solicitud obstinada del maestro, sino también tal comodidad para los niños, y cierto gusto y aun lujo de decoración, que habitúe sus sentidos a vivir en medio de esos elementos indispensables de la vida civilizada”, destaca la investigadora las palabras del prócer sanjuanino.

Sarmiento se refirió sobre las escuelas públicas y como condición para una buena enseñanza, mencionando como debían ser los locales adecuados y construidos para tal finalidad haciendo que su arquitectura guarde concordancia con las necesidades del sistema pedagógico, junto con reunir condiciones de ornato, aseo e higiene apropiadas.

Se refiere al equipamiento escolar, trayendo un modelo de mobiliario de Estados Unidos, su aspecto ergonométrico por los efectos en la salud de los niños, analizó los asientos y bancos. También se refirió a los útiles para la enseñanza, como la pizarra, el globo terráqueo, los cuadros murales, entre otros.

En cuanto al ideario sarmientino respecto de la educación, que debían recibir los argentinos, se concreta en la Ley 1420, de educación común, gratuita, laica y obligatoria, aprobada por el Congreso Nacional en 1884.

Entre 1868 y 1874, desempeñándose ya como Presidente de la República, Sarmiento impulsó el perfeccionamiento de los métodos pedagógicos con la introducción de nuevas técnicas y la creación de escuelas e institutos especializados.

En este período, la población escolar se elevó de treinta mil a cien mil alumnos. Estimuló la creación de numerosas escuelas primarias, la Academia de Ciencias, la Escuela Normal de Paraná, la Universidad Nacional de San Juan, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, la Biblioteca Nacional de Maestros y el Observatorio Astronómico de Córdoba, fundó la Escuela Naval y el Colegio Militar.

Luego de su presidencia, Sarmiento dirigió el Departamento de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires y en 1880 fue designado presidente del Consejo Nacional de Educación. Para difundir la lectura, creó la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares.

 

Construcción “Escuela Normal Superior Sarmiento”

El proyecto fue realizado en Buenos Aires, sus planos fueron firmados por el personal técnico de la Dirección General de Arquitectura de la Nación en 1906,  el Ing.  Carlos Massini  y el Ing. Domingo Selva (1).

El Edificio fue proyectado para el Plan Centenario de la Patria, de estilo ecléctico por la variedad de elementos buscados en la ornamentación y con marcados rasgos italianizantes. A partir de un rectángulo con dos patios centrales se organiza el edificio y a su alrededor galerías con las aulas. La planta ha sido concebida como un todo.

Todos los espacios y las circulaciones poseen una excelente iluminación natural, aprovechando al máximo nuestro clima. Un lugar principal, en el centro, lo ocupa el salón de actos, en una escala menor el patio y luego las aulas.

El aspecto constructivo hace que sea objeto de estudio ya que sus detalles y su calidad de mano de obra la han transformado en un paradigma. La armadura de los muros de malla cerrada, el empleo de barras entrelazadas entre sí sólidamente vinculada a los parantes. A los bordes de los huecos de las ventanas se colocaron cables a 45º para absorber los efectos de corte. Todo el sistema de barras de resistencia se vinculó, por medio de enganches y tuercas con los de los muros y las losas con las de las vigas.

Todo está anclado a 90º, 180º y 360º. La cornisa está tratada con elementos estructurales aferrados al edificio de tal manera que el sismo del 44 no pudo desprenderla. Todos sus elementos ornamentales son huecos y están atornillados a la estructura del edificio.

 

Nota:

(1) El Ingeniero civil Domingo Selva (1870-1944) Italiano-argentino destacado profesional porteño, especialista en hormigón, de valiosa actuación, tanto pública como privada.