De la “revolución libertadora” a Frondizi

El frondizismo, con su atractiva propuesta electoral de industrialización, soberanía, democracia e integración, se hará cada vez más fuerte en las Universidades y resultará triunfante en las elecciones de 1958 frente a los herederos de la Revolución Libertadora.

 

Por Elio Noé Salcedo*

Entre el 23 de septiembre de 1955 -fecha de asunción de las autoridades de facto- y el 29 del mismo mes, fueron ocupadas por el movimiento reformista todas las Universidades del país, según se había decidido previamente en un acuerdo de la Federación Universitaria (FUA). A partir de esa semana, el movimiento estudiantil y los egresados reformistas fueron los auténticos dueños de las Facultades. De inmediato, por presión del movimiento reformista y de los profesores cesanteados o renunciantes durante el “régimen depuesto”, “comenzó el proceso de desperonización de las Universidades, similar al de todas las demás Casas de Estudio” (1).

ADER fue la única agrupación reformista que se pronunció tempranamente contra las proscripciones universitarias de naturaleza política: en un largo comunicado del 21 de noviembre, rechazaba la exclusión de los “estudiantes afiliados a la CGU sin averiguar si fue sincero, engañado, especulador o delator policial, como así también la de comunistas por el solo hecho de serlo” (2).

Como bien dice Ferrero, “después de años de forzado silencio y actividad semiclandestina, con la “Revolución Libertadora” se abrió una nueva era de libertades para la pequeña burguesía liberal y católico-democrática –que por contrapartida significaba privación para las masas proletarias-, lo que permitió un gran florecimiento de nuevas tendencias y agrupaciones universitarias de carácter orgánico, no circunstanciales, que tendrían permanencia y presencia continuada, porque expresaban intereses y corrientes reales del estudiantado” (3). Algunas de esas agrupaciones todavía existentes –incluso con otros nombres-, y otras se proyectaron en el tiempo, al menos hasta el golpe de 1976 (que arrasó con todas las agrupaciones políticas y gremiales, universitarias y no universitarias, aunque no todas supieron ver la catástrofe que se venía si caía el Gobierno Popular al que combatían).

Los conflictos a raíz del proyecto oligárquico y antinacional de 1955 no se harían esperar. El movimiento reformista protagonizaría la primera lucha intra-estudiantil –reformistas contra católicos- alrededor de la vigencia del Art. 28 del Decreto 6403 de diciembre de ese año, que propiciaba la creación de Universidades “libres” (privadas), a tono con el requerimiento de la Iglesia Católica; aunque en el mismo decreto se prometía la autonomía de las Casas de Estudio, el Gobierno Tripartito (aunque no Paritario) y la confección por parte de los claustros universitarios de sus Estatutos, lo que conformaba en gran parte al Partido Reformista.

Sin embargo, en marzo de 1956, ya comenzado el nuevo período lectivo, la oposición estudiantil se hizo sentir con fuerza a través de huelgas y manifestaciones coordinadas por la FUA. En mayo, la FUA lograba el congelamiento del Art. 28, en el mismo momento en que el país permanecía conmocionado por la anulación  de la Constitución Justicialista de 1949, el fusilamiento del Gral. Valle y el anuncio del llamado a comicios presidenciales para fines de 1957.

Realizados ya los actos de conmemoración del 38ª aniversario de la Reforma, otros conflictos conmovieron el campo estudiantil a nivel de estudiantes secundarios y técnicos. En efecto, un conflicto importante fue el de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), Regional Córdoba, de julio de 1956, en demanda de la autonomía de esa Casa de Estudios y la jerarquización de los títulos que otorgaba, demorada esta última en el Ministerio de Educación de la Nación por la oposición del Colegio de Graduados de Ingeniería de la UBA.

Un dirigente de ADER –que ponía énfasis en la situación del país sin dejar de atender la evolución de la situación dentro de los claustros universitarios- caracterizaba así las tendencias del movimiento estudiantil de aquel momento: “Tanto el pequeño sector que dirige la clerecía católica y que se nuclea en la CUA, como el llamado sector liberal y de izquierda, es decir, el del reformismo tradicional, representan un pensamiento en crisis, atrasado, que urge superar”(4). En cuanto a la FUA, ADER la caracterizaba como una dirigencia “comprometida con el actual gobierno, (que) no expresa sino una generalizada actitud de un amplio sector del estudiantado argentino conservador, a pesar de creerse de izquierda por ser anticlerical. Estudiantado al que se le han acumulado elementos negativos y reaccionarios durante los últimos años; que se opuso al peronismo más por lo que pudo haber significado éste como proceso popular y nacional, que por lo que como restricción de libertades constituyó” (5).

Pero ADER, no obstante todo su esfuerzo propagandístico e ideológico –inusual y contracorriente en un tiempo de reflujo de las conquistas populares, y dentro de “un movimiento que como el reformista se destacaba por su combatividad pero no por la originalidad nacional de sus planteos” (6)- no sobreviviría a la época. Era tiempo de elecciones en la Universidad y nuevamente en el país, pero, una vez más, con la proscripción de las mayorías populares y nacionales.

 

La llegada de Frondizi al poder

Durante el año ’57 y principios del ’58, el frondizismo, con su atractiva propuesta electoral de industrialización, soberanía, democracia e integración, se hará cada vez más fuerte en las Universidades y concitará a nivel general el apoyo de Perón –proscripto y su nombre prohibido-, resultando triunfante en las elecciones de febrero de 1958 frente a los herederos de la Revolución Libertadora.

Durante la presidencia del Dr. Arturo Frondizi tendría lugar la conmemoración del 40º Aniversario de la Reforma Universitaria de 1918 y recrudecerá la lucha entre partidarios de la Universidad Laica (en manos de la partidocracia liberal) y la Universidad Libre (Universidades Privadas laicas y católicas). Es en esta gestión que la UTN, después de una dura resistencia entre 1955 y 1958, recobraría el derecho a su existencia, en el mismo nivel que las otras universidades nacionales (7).

En Córdoba, en medio del conflicto entre “laicos y libres”, la Asamblea Universitaria aprobaba para el gobierno de la Universidad Nacional un Estatuto con un régimen de docencia universitaria que contenía “importantes y modernas instituciones que nunca había poseído la Casa de Trejo”, tales como garantía de libre expresión del pensamiento, cátedra libre, cursos paralelos, carrera docente, formas de separación de profesores, entre otras (8).

En cuanto al Dr. Arturo Frondizi, debilitado por su apoyo a la enseñanza privada, las concesiones a empresas extranjeras para extraer petróleo y la desnacionalización de la Dirección Nacional de Industrias del Estado (DINIE), tampoco sobreviviría a la reacción oligárquica de 1962, demostrando una vez más que, o se hacía una revolución nacional a nivel integral (político, económico, social, cultural, educativo, etc.) y con suficiente profundidad y contundencia para no volver atrás, o tarde o temprano triunfaba la contrarrevolución. Una vez más, la historia entraba al porvenir retrocediendo.

 

* Diplomado en Historia Argentina y Latinoamericana de la UNSJ y de la UNVM.

Notas: 

1-  R. Ferrero (2009). Historia Crítica del Movimiento Estudiantil de Córdoba Tomo III (1955-1973). Córdoba: Alción Editora, pág. 10.

2-  Ídem, pág. 12.

3- Ídem, pág. 13.

4-  S. Mondazzi. Qué Universidad necesita el país. Córdoba: en revista “Discusión” del 31 de agosto de 1956, dirigida por Alfredo Terzaga, pág. 3.

5-  Ídem, pág. 3.

6- Ferrero, ob. cit., pág. 34.

7- Información suministrada por Horacio Paccazochi, ex estudiante de la UTN de Córdoba.

8-  Ferrero, ob. cit., pág. 50.


Portada: Arturo Frondizi recibiendo los símbolos de mando de Eugenio Aramburu. 

Fuente de la imagen: Audiovisual Telam