Atravesando una poética

Una Tesis de Licenciatura en Artes aborda la temática del cuerpo y sus formas en el juego dialéctico afirmación-negación; un cuerpo percibido como frontera, umbral, que fluctúa entre dos espacios, el propio y el ajeno. El cuerpo como problemática estética a lo largo de la Historia del Arte, como objeto de representación o protagonista de una acción.

La capacidad de interpretar el mundo, es la capacidad de comprender que la realidad es una construcción fragmentaria. El arte crea posibilidades. Y el material del artista son las ideas, ese cúmulo de imágenes a veces imposibles que se manifiestan en la mente, que pertenecen a la dimensión del pensamiento. El arte es ese conocimiento que se debate entre la realidad concreta y aquella intangible que conmueve, intriga, moviliza el espíritu; y es a través de las poéticas que se encuentra el modo de reconciliar ambas dimensiones, al dar forma a las ideas mediante la construcción y/o selección de materiales u objetos, de su intervención, de su contextualización, de su significación y resignificación, del diálogo que se propone al espectador.
La Tesis de Licenciatura en Artes Visuales es la oportunidad de concretar una poética. Se compone de dos partes indivisibles y simultáneas, la producción visual y la investigación y desarrollo teórico, en una continua reflexión, lo cual significa tender vínculos entre conocimientos instrumentales y conceptuales.
Del cuerpo y sus formas, parte I: El cuerpo periférico” es el título de la tesis con la que obtuve el título de grado. Aborda el cuerpo y sus formas, poniendo en evidencia las crisis que se originan a partir de él, en el juego dialéctico presencia-ausencia, íntimo-público, tópico-utópico, realidad-apariencia, interior-exterior; se trata de una reflexión acerca de un cuerpo que busca retornar a su esencia en su propia afirmación-negación. Se indaga acerca de un cuerpo percibido como frontera, como umbral, como límite, que fluctúa entre dos espacios, el propio y el ajeno; respecto de la problemática de un cuerpo cosificado, alienado con el fin de hacerlo visible para el mundo, para los otros. Pero también se constituye este trabajo como un diálogo con el cuerpo propio, interrogándolo, problematizándolo desde él mismo. Es autobiográfico, pero expresa cuestiones compartidas referidas a la vida, al tiempo, que se manifiestan en cada rincón del cuerpo.
El título de la tesis hace referencia al texto de Hegel, “De lo bello y sus formas”, siendo la belleza natural y artificial del cuerpo uno de los aspectos también planteados. Para ello se hizo un recorrido por la historia del arte occidental atendiendo a la representación del cuerpo como centro en composiciones pictóricas, escultóricas, fotográficas, como así también a su presencia en acciones artísticas contemporáneas. Se hizo un especial énfasis en la figura femenina, predilecta a la hora de representar el cuerpo desnudo.
La denominación como “parte I”, de este trabajo de tesis, refiere a una necesidad, un interés personal por continuar trabajando con esta propuesta, ampliando la producción y la investigación, ya que el tema es sumamente vasto. Además el subtítulo “El cuerpo periférico” señala tan solo un modo de abordaje del cuerpo, que es el que se consideró en esta ocasión. Y en ello radica la riqueza de esta carrera que nos abre el camino para continuar trabajando, habiéndonos egresado, y que el pasaje de la universidad al desempeño profesional sea un continuum.
En lo que respecta a la producción visual el cuerpo fue interpelado desde la periferia, el contorno, el borde, el límite. Se trabajó con la huella del cuerpo -su estampa-, con el contorno y con lo que circunda ese perímetro: la silueta. El dibujo de ésta fue trasladado a la tridimensión, volviéndola cuerpo. Por ende también circularon en la obra los conceptos antagónicos lleno-vacío, positivo-negativo, que además hacen referencia a la fotografía y la escultura. Ambas disciplinas se encuentran en este trabajo, pero desde una reflexión que desborda los límites que caracterizan a cada una de ellas.
En esta obra se puso el cuerpo literalmente, al plasmar su huella, al dibujar su sombra, al tomar la silueta, al mostrar fotográficamente su realidad. Las huellas del cuerpo son en esta propuesta huellas fantasmales, espectros como llama Barthes a la imagen grabada en el papel fotográfico. Las siluetas evocan ese espacio límite, espacio en que halla lugar el símbolo, y son los símbolos los que hacen a la obra autobiográfica. Por ello se conjuga lo abstracto, lo impersonal, y lo subjetivo. Lo que en ella se exhibe son fragmentos, son reliquias, son recuerdos, una intimidad revelada y ocultada a la vez.
 
 

Romina Garcia

Escribe:
Romina García
Profesora y Licenciada en Artes Visuales
Departamento de Artes Visuales – FFHA – UNSJ