“Pensar al científico aislado de la sociedad, es construir una imagen de la ciencia propia del siglo 19”

Esto expresó Susana Murillo, doctora en Ciencias Sociales, profesora del doctorado en Ciencias Sociales, dictado en la Universidad Nacional de San Juan. El miércoles pasado comenzó el primer módulo correspondiente al seminario “Epistemología de las Ciencias Sociales. Especificidades latinoamericanas”, que se desarrolló durante tres días en esta institución. En diálogo con Revista La U, explicó algunos de los conceptos que trabajó con los doctorandos.

 

Por Belén Ceballos

En principio, explicó Susana Murillo, la idea fue no mostrar a la ciencia y la epistemología como separadas de los procesos sociales, sino vinculadas a las necesidades populares, es decir, el objetivo fue mostrar que la Psicología, Sociología, Economía, el Derecho, el Trabajo Social y las Ciencias Naturales se articulan y relacionan entre sí, siempre y cuando haya una política científico tecnológica que lo posibilite. El problema se suscita cuando esa política está enlazada a los reclamos de la comunidad pero también a directrices que vienen desde los Estados, ya que ellos no son ajenos, provocando una puja de intereses.

“El conflicto que hay en este momento, es lo que se conoce como la demanda de mercado, esto significa que las empresas transnacionales exigen que haya ciertos desarrollos tecnológicos, lo cual influye en lo científico y en la currícula universitaria. Estos conflictos no solo existen en este país, sino que es un fenómeno a nivel mundial, al que siempre la comunidad científica se ha opuesto”, expresó Murillo.

Las ciencias han tenido distintos papeles, esto significa que nunca se separó de las luchas sociales, es decir, pensar a los científicos alejados o aislados de esos procesos, es una forma de construir una imagen sobre la ciencia que es muy propia del siglo XIX, heredado de algunas academias. Particularmente en América Latina, desde que nacen las ciencias, hubo un gran grupo de docentes y alumnos que se opusieron a esos proyectos de políticas científicas que no estaban al servicio de los intereses populares.

En este punto, Murillo resalta que se pueden diferenciar las políticas científicas de Cuba, Argentina, Venezuela o Chile, porque, más allá del presupuesto, se distinguen por el tipo de proyecto político que desarrollan. Por ejemplo, cuando surge el experimento de Chile, en 1973, que es el momento en que el liberalismo se desbloquea, luego del Golpe de Estado contra el presidente Allende, se privatiza la educación. Esto no solo significó convertirla en un negocio, sino también un borramiento de la memoria histórica de los científicos universitarios, artistas e intelectuales chilenos y junto con ello, una desvinculación de parte del Estado hacia los problemas de los sectores sociales.

Otro de los temas abordados dentro de este curso fue el concepto de “medicalización de la vida cotidiana”, desarrollado desde la mirada del filósofo francés Michel Foucault. A partir del siglo XVIII y mediados del XIX, se empieza a delinear en Europa y América Latina una forma de ejercer el poder, que no solo opera desde la violencia directa sino también con funcionarios médicos, trabajadores sociales, psicólogos, juristas, sociólogos que constituyen la idea que es menester construir el cuerpo “sano” de la población. Frente a este ideal de organismo “sano” aparece lo “otro”, lo “desviado” y “anormal”, que no entra dentro del canon “RAZA HUMANA”. Entre fines del siglo XIX y principio del XX, la población era gobernada bajo esta idea, cuyo objetivo era manejar a la sociedad.

Esto se modifica a partir de la década del ’70 porque hay cambios a nivel de la ciencia e intervienen fuertemente los laboratorios internacionales y se empieza a desarrollar la “farmacología de la vida cotidiana”. Es decir, se amplía la clasificación de las posibles enfermedades mentales que puede tener una persona. Entonces, para cada una de ella, la solución está en un medicamento. Esto inevitablemente lleva, en muchos casos, a la adicción. Por lo tanto, el problema no se resuelve sino que se genera uno mayor. Frente a esto, se buscan otras formas de abordar estos problemas  que solo persiguen intereses personales y económicos, dejando de lado el bienestar de la población.

Este seminario propone un estudio sobre la realidad de América Latina, que tiene como objetivo brindarles herramientas a los doctorandos para analizar los procesos por los que han atravesado y atraviesan los estudios científicos.