“Los militares recorrían la Facultad con un índex buscando bibliografía para eliminarla”

Víctor Algañaraz, docente, investigador y coautor de libros sobre el terrorismo de Estado en San Juan, alude al accionar represivo del gobierno en la UNSJ, en especial en la Facultad de Ciencias Sociales, ciencias predilectas para las garras de la última dictadura cívico militar iniciada en 1976.

Por Fabián Rojas

-En 1976 comenzó más sistemáticamente el terrorismo de Estado, ¿pero la represión ya había inaugurado años antes su tarea siniestra?

-El 24 de marzo de 1976 fue un punto de partida de la parte más oscura que tenemos como país, y en la cual las universidades nacionales comenzaron a transitar una etapa de desapariciones y de represión en todos los aspectos, como torturas, encarcelamientos, exilios. Pero también fue un punto de llegada de un proceso de politización que tal vez había comenzado en los años sesenta, cuando los jóvenes, sobre todo universitarios, fueron protagonistas indiscutibles. Y sin dudas hubo un momento de quiebre de esa politización y fue en 1974, cuando se produjeron los desencuentros entre el presidente Juan Perón y los sectores más de izquierda del peronismo. Luego de la muerte de Perón, ese mismo año, se produjo en el Poder Ejecutivo un giro conservador y autoritario, y a partir de allí, ya con Isabel Perón en el gobierno, tuvieron lugar los sectores más retrógrados y conservadores. Hubo alianzas con sectores tradicionales, injerencia de la Iglesia Católica, y a partir de ahí comenzó la escalada represiva.

-Y en el ámbito universitario eso se sintió…   

-En el ámbito universitario también se sintió ese giro conservador y autoritario. Ahí comenzó una etapa que se conoce como “Misión Ivanissevich”. Ivanissevich fue el Ministro de Educación (de la Nación) en ese contexto. Ahí comenzó una etapa de represión y de persecución ideológica a todo el arco universitario: docentes, autoridades, científicos y a estudiantes. Esto luego se profundizó con la dictadura militar. Pero en aquellos momentos previos también había comenzado a operar la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina).

-¿Las carreras de ciencias sociales o humanísticas fueron el blanco?

-Hay una investigadora muy destacada, Hebe Vessuri, que dice que las ciencias sociales fueron el enemigo malherido de la dictadura. Hubo ensañamiento con las ciencias sociales y humanas. En realidad, lo hubo con la universidad en general, porque la universidad es una usina de pensamiento crítico, investigación y creación, pero particularmente las ciencias sociales fueron muy perjudicadas en ese contexto.

-¿Qué pasó en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNSJ?

-En el ámbito de nuestra Facultad, por ejemplo en la carrera de Sociología, estuvieron dos años cerradas las inscripciones, los estudiantes no podían acceder a esta carrera. Así también hubo cambios en los planes de estudio y los militares recorrían la Facultad con un índex buscando bibliografía para eliminarla de los anaqueles. Sobre todo bibliografía marxista y de psicoanálisis, hasta libros de Matemática o literaturas como El principito. Todo lo que llevaba algún tipo de reflexión o una crítica, fue desplazado. La Facultad de Ingeniería también fue muy golpeada, sus estudiantes estaban muy politizados y comprometidos con la realidad. La gran mayoría de desaparecidos de la provincia son universitarios, y particularmente estudiantes de Sociología e Ingeniería.

-Es allí cuando los investigadores comenzaron a trabajar “desde las catacumbas”, como usted alguna vez dijo…

-Desde marzo del 76 hasta mediados del año 77 fueron los meses más duros de represión. No sólo se reestructuró la institución universitaria, cambiando planes de estudio e incluso clausurando un proyecto de tener una ciudad universitaria, porque no se quería que todos los estudiantes estuvieran juntos, sino que estuviesen diseminados por distintos lugares. San Juan es una de las pocas provincias que no tienen ciudad universitaria, nosotros tenemos las facultades diseminadas. Fabricaciones Universitarias, de la UNSJ, también fue desbaratada, allí se estaban fabricando repuestos de automóviles y de aviones, por ejemplo. Había comenzado la etapa de desbaratamiento de los centros de estudiantes, sus principales referentes fueron detenidos. También empezaron las desapariciones. En Sociología, su director Rafael Olivera fue desaparecido. Entonces los investigadores tuvieron que buscar estrategias para desarrollar sus trabajos. Tal vez reunidos en sus hogares, procurando esconder sus líneas de investigación. La dictadura tenía un plan sistemático: las universidades públicas eran ahogadas financieramente y crecieron las universidades privadas.

-¿Cuántas víctimas del terrorismo de Estado tiene la UNSJ?

-Se cuentan alrededor de quince estudiantes, alrededor de cinco personas entre docentes y no docentes, y son más de sesenta los cesanteados de la universidad. Los cesanteados son muertos civiles y laborales. Gente que en la dictadura perdió su trabajo y recién en democracia algunas personas pudieron ser reincorporadas.