“En América Latina hubo independencia, pero no emancipación”

Invitado por el Departamento de Historia de la FFHA, Waldo Ansaldi, investigador en sociología histórica, estuvo en San Juan y brindó una conferencia sobre “El conflictivo e inacabado proceso de construcción de la democracia en América Latina”. Valoró los esfuerzos de Venezuela, Bolivia y Ecuador por aproximarse a una democracia genuina y sostuvo que en casi todos los países de América Latina “hay democracias procedimentales”.

Por Susana Roldán

-Su disertación habla de una mirada de larga duración a la democracia en América Latina. ¿Qué tan larga es esa mirada?
-Desde el momento en que en América Latina (AL) aparece la democracia con la ruptura de la dominación colonial, en la primera fase independentista, en las experiencias del liberalismo más radical, la cuestión de la democracia venía conexa con la idea de revolución. Después de 1820 la idea de democracia desapareció. Ese es el punto de partida inevitable. La larga duración es una duración de 200 años, con una pregunta que fue la disparadora de nuestro proyecto de investigación. ¿Qué fue lo que hizo que dirigencias que proclamaron la democracia como un objetivo a conseguir en el proceso de formación de las nuevas repúblicas terminaran siendo derrotados y en su lugar, aparecieran regímenes caracterizados justamente por no ser democráticos? Situaciones de tiranía, como se decía en la época, porque dictadura tenía otro significado que el de los antiguos romanos. Hoy diríamos dictador.
-¿Aún cuando estuvieran en democracia?
-Sí, porque en muchos casos existió la forma de la dominación oligárquica. La democracia como experiencia, como régimen político, quedó ocluida durante mucho tiempo, salvo algunos pocos países, como Costa Rica, Uruguay, en alguna medida Chile también.
-Tal vez porque lo que faltó fue la emancipación fundante, de la que hablan algunos politólogos como paso imprescindible para una democracia sólida.
-Emancipación quiere decir muchas cosas. Muchas veces emancipación se considera sinónimo de independencia del dominio colonial. Yo creo que la idea de emancipación está vinculada con la idea de la modernidad en su vertiente rousseauniana, de la primacía de la razón liberadora, fue derrotada. Lo que hubo fue independencia, pero no hubo emancipación. La emancipación suponía desestructuración más o menos radical del antiguo régimen y esto no ocurrió.
-¿Hay alguna democracia en AL que tenga estas características?
-Yo creo que la idea de emancipación debe ser rescatada y como proyecto político, debe ser una democracia emancipatoria, que pueda terminar con estas situaciones de injusticia, de desigualdad, que caracterizan a nuestra sociedad en la actualidad. Las democracias existentes en AL son instrumentales, en las cuales se vota periódicamente, pero nada más.
-¿Hay alguna que le guste más que las otras?
-Ninguna. Hay esfuerzos interesantes, Venezuela y Bolivia están a la cabeza, incluso más que Ecuador, que son las tres constituciones de mayor calidad democrática como proyecto político. Tienen forma de democracia participativa que no se dan en otros casos, desde la revocación de mandato, que es un principio democrático fundamental. La libre iniciativa popular, la controladuría y la posibilidad de revocatoria de mandato cuando los funcionarios no cumplen con su obligación
-¿En qué situación estamos?
-Estamos en un laboratorio. La situación predominante es esta democracia procedimental, con algunos buenos intentos que no tienen buena prensa, pero son desafíos interesantísimos que rompen con esta idea de una democracia meramente representativa, con representantes cada vez más alejados de sus bases, que por otro lado están muy asociados con acciones de corrupción. Brasil es el ejemplo más elocuente. Después todas las transformaciones que se están operando a partir de lo que algunos llaman las nuevas derechas, en la cual los representantes del poder económico asumen directamente la gestión de gobierno. El caso de Piñera en Chile, de Cartes en Paraguay, Macri en Argentina, Novoa lo fue en Ecuador. Uno recorre AL y encuentra que esto aparece como una tendencia que en algunos casos tiene éxito, en otros no, pero que da cuenta de un cambio en el formato de representación.
-Algunos hablan de darle tiempo a la democracia…
-No es solamente tiempo, aunque el tiempo es central. También es cuestión de como diría Simón Rodríguez: “O inventamos o erramos”. Inventar requiere imaginación y eso es lo que nos está faltando.