“En educación, no es lo mismo incluir que tener derecho”

Invitado por SIDUNSJ y CONADU, el ex rector de la Universidad Nacional de General Sarmiento, Eduardo Rinesi, estuvo en la UNSJ, donde presentó su libro “Filosofía (y) política de la Universidad”.

Por Susana Roldán

Categórico al diferenciar los conceptos de incluir o reconocer el derecho a la educación, Eduardo Rinesi caracterizó a la etapa política que viene como “mucho más difícil que la que encontró el kirchnerismo en su primera etapa”.
-Desde su mirada ¿qué debería cambiar Scioli si llega a la presidencia?
-Es difícil de manera general dar una respuesta incluso antes de saber cómo va a estructurar Scioli su equipo de trabajo, su gabinete, su relación con el parlamento, antes de conocer las circunstancias más generales, en cuanto al contexto económico en el que va a tener que gobernar. Todo hace pensar esas circunstancias serán menos amables. De todos modos, no serán muy distintas de las que las que tuvo el kirchnerismo cuando empezó a gobernar ya que atravesó una época muy dura, de mucho descalabro, en cuanto a todas las variables de la economía y de la vida pública. Después de una crisis muy grande, yo creo que ahí hubo una aceptación social bastante extendida de un estilo de conducción, el de Néstor Kirchner, esa forma tuvo un fuerte componente jacobino, esto refiere al intento de poner orden frente a una situación muy desordenada de arriba hacia abajo, desde el Estado hacia la sociedad. En un contexto en que esa sociedad estaba fuertemente desarticulada, desorganizada. Yo creo que el drama de todo populista jacobino, es que querría poder no ser jacobino.
-¿Cómo sería eso?
-Todo líder democrático quiere tener abajo suyo una sociedad civil dinámica, que impulse acciones, que le toque la puerta todos los días, que exija. Lo que caracterizó al kirchnerismo fue que el pueblo de mayor dinamismo de la vida social no estaba en la sociedad civil sino que estaba en la cima del aparato del Estado. Recuerdo una anécdota, que ilustra cómo se constituyó el kirchnerismo como estructura de transformación. El día que se murió Néstor Kirchner la televisión salió hacer reportajes a la gente que se juntó en la plaza, de todos los reportajes que escuché me quedó grabado uno que le hacen a un muchacho dirigente de una organización de militancia homosexual que cuenta algo muy interesante, él expresó “Néstor nos llamó a todos y nos reunió y dijo “Pídanme el matrimonio igualitario, ¿no ven que se los quiero dar?”. Esa anécdota para mí es muy interesante porque revela lo que llamaría la tragedia del jacobino.
-¿Y no seríamos los intelectuales universitarios los encargados de mover el avispero? Aunque eso suena demasiado utópico cuando los mismos profesores que se autodefinen como progresistas con los que después no quieren pagar impuesto a las ganancias.
-Eso forma parte de los problemas que se compra un gobierno cuando tiene enfrente a actores sociales dinámicos: no necesariamente son actores que apoyen la política gubernamental. Estos gobiernos han impulsado políticas económicas, han fortalecido la actividad económica, han puesto plata a raudales sobre ciertos sectores que después adquirieron un nivel de organización y consistencia que los vuelve actores, a veces muy poderosos, y casi siempre no oficialistas sino todo lo contrario. Estos son parte de los problemas de un gobierno que tuvo una etapa distinta que la de constitución, de lo que llamamos el kirchnerismo, tiene que lidiar y va a tener que enfrentar Scioli.
-De hecho en las universidades el escenario es otro. ¿Alcanza con seguir hablando de inclusión?
-Hay una tensión entre las palabras inclusión y derecho. No es lo mismo. La primera es amable, es interesante y está bien ya que parte del supuesto de que los hombres somos desiguales. Algunos que están adentro y otros que se quedan afuera, y que en un gobierno bien intencionado lo que se busca es meter adentro a los que se quedan afuera. La palabra derecho, en cambio, es una palabra más bien de combate y es menos amable, ya que hablar de inclusión es más simpático, somos todos buenos, tratamos de meter adentro a los que quedaron afuera. Pero si hablamos de derecho, nos referimos a algo más combativo, porque no parte del presupuesto de la desigualdad entre los hombres sino que lo hace desde su radical igualdad. Si uno solo piensa en términos de inclusión y no en términos de igualdad de derechos puede llegar a decir “y bueno, metamos a estos chicos que se quedaron afuera como podamos, y si no le damos la mejor educación démosles la que podamos que ya habrá sido un modo de meterlos”.
-Todo un desafío…
-La idea de derechos exige mucho más porque dice que si no lo incluís con todo lo que sea necesario para que el alumno se desarrolle, no lo estás metiendo adentro. La idea de derechos supone que si pensamos a la educación como un derecho, no hay escuela o universidad buena si no es una que sea para todos, porque tener universidades para que vayan los de elite y otras para los del pueblo, ahí no hay derecho a la educación.