Protagonistas de transformaciones sociales

El Colegio Central Universitario propone una educación basada en el modelo solidario de sociedad.

Escribe Graciela Moreno, licenciada en Trabajo Social. Miembro del equipo psicopedagogo del Colegio Central Universitario – UNSJ

El CAS (Creando Acciones Solidarias) es un proyecto de intervención destinado a desarrollar prácticas educativas solidarias, combinando el aprendizaje curricular con el servicio solidario a la comunidad. Es coordinado por Virginia Carrillo junto a quien escribe, ambas del Colegio Preuniversitario.
En 2011 desde el Centro de Estudiantes se inició un proceso de recuperación y puesta en marcha de un proyecto que había dejado huellas muy positivas en la institución. Alumnos y docentes trabajamos en la construcción de espacios de ‘aprendizaje-servicio’ con diversas actividades.
Actualmente está conformado por tres comisiones: Ecológica, en la que se trabaja en la recolección de tapitas, papel y pilas en el espacio escolar. Adultos Mayores, en esta realizamos actividades recreativas y lúdicas en la Residencia de Adultos Mayores Eva Duarte de Perón; y Educación, en la que se proponen actividades recreativas y de intercambio con alumnos de 5º año de la Escuela Clara Rosa Cortínez sobre distintas temáticas como valores, derechos humanos, solidaridad, problemas actuales como bullying, violencia.
Todo esto tiene su raíz en una experiencia de educación popular basada en los principios de la propuesta pedagógica de “Aprendizaje – Servicio”, la cual está profundamente comprometida con una visión de que la escuela debe dar una educación eminentemente “humana”, orientada a la formación de personas en la construcción de la propia identidad, de un modelo de sociedad solidaria y de un país democrático.
En un contexto de sociedades con fuertes signos de exclusión uno de los desafíos más fuertes de la escuela es educar para la integración, la tolerancia, el servicio, la paz, la esperanza y la solidaridad. Pero estos temas no se aprenden con lo que les decimos a los chicos sino con lo que hacen, por ello pasar a la acción todos estos valores que queremos enseñarles, es de vital importancia.

Florencia Vignoli, Valentina Grígolo, Georgina Patiño, Antonela Loncarich, Rocío Domínguez y Celina Quiroga trabajan con 5º año de la Escuela Clara Rosa Cortínez:
“El CAS significa para nosotras una experiencia muy linda, donde podemos compartir diferentes momentos y aventuras con los niños de la escuelita. No sólo aprendemos sentados en un aula, sino a través de las risas, preguntas y experiencias que nos brindan. Finalmente nos damos cuenta de que es más lo que recibimos y aprendemos que lo que vamos a dar.”

Luciana Espin pertenece a las comisiones Adultos Mayores y Ecológica:
“Mi experiencia en el CAS me ayudó a darme cuenta de que muchas veces no valoramos lo que tenemos como se debe; como cuando uno abre los ojos y oídos a todo aquello con lo que interactúa el proyecto, y nos damos cuenta de que una tapita le cambia el mundo a un chico, que un juego a un niño o alumno de ASAL los puede hacer feliz aunque más no sea una tarde, que un mate alegra las mañanas de un abuelo. Pero por sobre todo, que todas esas pequeñas cosas le sacan una sonrisa a uno mismo y hasta a veces una lágrima de emoción; que un chiste, una anécdota o un poema te llenan de satisfacción y gratitud.”