“Todos condenan a la injusticia pero adhieren a los mecanismos que la provocan”

El pedagogo Juan Carlos Tedesco, ex ministro de Educación de la Nación, estuvo en la UNSJ y se explayó sobre lo que considera necesario cambiar en educación. “Falta compromiso cultural”, aseguró.

Por Susana Roldán

-Hay un concepto en el campo de la pedagogía que es utilizado por usted y refiere a la justicia social ¿Qué propone usted para concretar esta adhesión?
-Yo considero que es importante una fuerte adhesión a la justicia social porque estamos en un contexto en el que las tendencias del nuevo capitalismo generan mucha injusticia, a través de la concentración del ingreso, exclusión hasta incluso riesgos de mantenimiento del planeta. Por lo tanto, para superar esto hay que tener una nueva solidaridad, pero una solidaridad que supere a la mecánica que existía, en el capitalismo industrial, en la que todos eran necesarios por ende existían explotadores y explotados. Hoy este capitalismo parece creer que puede sobrevivir dejando afuera un porcentaje importante de la población o no cuidando al planeta, entonces si queremos crear una sociedad justa y sustentable es necesario tener alto niveles de solidaridad consciente y reflexiva, por eso es que es necesaria la adhesión a la justicia social ya que eso evitará que estos comportamientos existan. Con la adhesión a la justicia pasa algo muy paradójico, todos condenan a la injusticia pero adhieren a los mecanismos que la provocan. Para poder hacer más sustentable a esta educación a veces es necesario que haya un compromiso cultural y es lo que por allí no se observa.

-¿Y qué debe la escuela al respecto?
-La escuela tiene la obligación de generar eso. nosotros tenemos eso como diagnóstico, ahora si eso no es así, entonces quiere decir que debemos hacer algo, desde la escuela o desde la educación y eso se alude cuando muchos utilizan el concepto de contracultural para definir lo que tiene que ser el espacio de la escuela, el cual en alguna medida tiene que ser contracultural, no tiene que adaptarse a la cultura externa porque si se adapta reproducimos estos comportamientos que hay afuera. La verdad que cuando uno mira la historia, la época de oro de la escuela pública fue cuando fue contracultural, la escuela sarmientina, laica era contracultural ya que no había nada afuera de la escuela que reclamara una respuesta curricular. Desde la escuela se pueden programar experiencias de aprendizaje, que promuevan este comportamiento, desde la solidaridad, trabajo en grupo, debates, estar informado.

-Una solidaridad que sea transversal a los otros conocimientos, entonces…
-La solidaridad no se aprende leyendo libros sino que s creando un clima institucional donde la solidaridad sea trabajo en equipo, dialogo entre pares, incluso transgrediendo los límites de la escuela, es decir, vinculándose con otras instituciones. Hay muchas posibilidades, el deporte, actividades culturales. Creo que hay muchas posibilidades de usar el espacio escolar que promuevan estos comportamientos.

-¿Qué le falta a la escuela secundaria?
-La escuela secundaria es el lugar en donde tenemos mayores niveles de crisis porque ahí se articulan problemas de sentido. Estamos frente a un sentido de la escuela secundaria que es necesario discutir. La hemos declarado obligatoria, entonces a partir de ahí podemos empezar a discutir qué propuesta pedagógica es la más adecuada. Lo que le falta a la escuela secundaria es generar un clima de institución, con docentes trabajando en equipo y cambios curriculares que promuevan la identidad y la pertenencia.