Rasgueos barrocos precursores del folklore

Músicas de, por ejemplo, Santiago de Murcia, antiguo compositor español, marcan la raíz de ritmos argentinos y latinos. De esto habla Alejandro Dávila, docente y músico de la UNSJ, quien proyecta para 2016 un nuevo Festival Internacional de Guitarras San Juan, como el de mayo pasado.

Por Fabián Rojas

El guitarrista Alejandro Dávila está entusiasmado con la proyección para 2016 de un segundo Festival Internacional Guitarras en San Juan. El primero se desarrolló hace unos meses en esta provincia, como proyecto de extensión de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes, con la organización del profesor Dávila y de la profesora Gabriela Mini, ambos del Departamento de Música de esa unidad académica de la UNSJ. Aquella primera edición, bañada de acordes de géneros y épocas diferentes en manos de eximios ejecutores, deparó la presentación de Alba Schoijet, notable guitarrista argentina, académica nacida en Buenos Aires y radicada desde hace años en Cruz del Eje, Córdoba. Schoijet es especialista en música e instrumentos antiguos, por lo cual era esperable su actuación en el festival de San Juan con una guitarra barroca y un instrumento denominado tiorba, de la familia de los lahúdes. En esa ocasión, la mística de la sala del Auditorio Juan Victoria fue la de tiempos cercanos a la colonización de América; y la música, la prehistoria, el germen del folklore vernáculo.
Schoijet ofreció un concierto en el que ejecutó piezas musicales de un antiguo compositor español llamado Santiago de Murcia (1673-1739), cuya música se encontró en América. “No se sabe si esa música fue traída por él o alguien la hizo llegar acá para enseñar. Pero lo cierto es que esas obras fueron halladas en Perú”, explica Alejandro Dávila. Luego cuenta: “En la música de ese autor, interpretada en el Auditorio por Alba Schoijet, hay muchos rasgueos que se pueden seguir con rasgueos de malambo o de chacarera. Por lo tanto, es muy probable, casi seguro, que ese tipo de música de la Europa de aquel tiempo, no solamente la de Santiago Murcia sino de otros autores también, se fue readaptando en América desde el siglo XVI”. Dávila señala, en esa dirección, que los nativos fueron escuchando esa música para que luego, con el tiempo, fuera transformándose aquí en ritmos originarios de la chacarera, zamba, malambo y gato. “Sobre todo fueron los jesuitas quienes más cultura trajeron –dice el profesor-; ellos enseñaron a crear o a componer, y suponemos que desde ahí se empezaron a producir las transformaciones de esos ritmos hasta llegar a lo que consideramos hoy como nuestro folklore”.
Para Alejandro Dávila es fundamental que el público haya podido ver y oír a una intérprete de música barroca española, porque fue la presencia misma en vivo de la ascendencia del folklore argentino y latinoamericano. “Es el origen de la música folklórica, de esto no hay dudas. Pero mucho antes hubo un ritmo español, incluso anterior a la llegada de los españoles a América, llamado sesquiáltero, mezcla de dos ritmos. Esa combinación en la antiquísima música española y en sus versos se encuentra en el folklore nuestro hoy. Lo bueno es empezar a encontrar estas oportunidades en que uno ve tocar la guitarra barroca por una especialista, y al ver hacer esos rasguidos no quedan dudas de las raíces de nuestro folklore”, expresa Dávila.

 

Fotografía: Andrea Zavaroni